COMO CUIDAR NUESTRO SISTEMA INMUNOLOGICO

COMO CUIDAR NUESTRO SISTEMA INMUNOLOGICO

Hay dos tipos de reacciones inmunológicas: Inmunidad Natural e Inmunidad Adaptable. Ambos tipos trabajan juntos para mantenerte saludable.

La Inmunidad Natural

La inmunidad natural es una reacción muy rápida a las señales peligrosas que son comunes en los microbios (usualmente bacteria, virus, y parásitos). Esta es la primera línea de defensa cuando un microbio entra al cuerpo. Cuando te cortas, o te enfermas, tu inmunidad natural responde inmediatamente.

La Inmunidad Adaptable

En el ser humano, y en los vertebrados en general, las células también "aprenden" como mejorar sus defensas inmunológicas cuando se encuentran con los mismos microbios varias veces. Esta parte del sistema inmunológico se le llama reacción inmunológica adaptable, y esta habilidad se le llama “reacción de memoria.” Células especializadas trabajan juntas para reconocer una enfermedad causada por algún microbio y crean defensas contra ese micro organismo. La clave a esta reacción es la producción, por parte de las células, de anticuerpos especializados que están diseñados para atacar únicamente a los microbios que están causando la amenaza. Las células "recuerdan" esta reacción para poder responder más rápidamente la próxima vez que se encuentren en esta situación.

¿Qué pasa si el sistema no trabaja bien? Resulta una enfermedad. El estar expuestos a factores estresantes puede causar que el sistema inmunológico no funcione bien. Tal como no dormir lo suficiente, o el no hacer bastante ejercicio, puede provocar que el sistema inmunológico esté más disponible a sufrir un ataque Durante ciertas épocas del año bajamos la guardia y modificamos nuestras rutinas: cambiamos los horarios de las comidas, los horarios de sueño, etc. Este tipo de conductas ponen a prueba a nuestros mecanismos defensivos, comprometiendo con ello nuestro estado de salud. Por otro lado, el medio ambiente supone un continuo desafío para nuestras defensas: la contaminación, los químicos tóxicos, bacterias, virus y hongos añaden estrés al sistema inmunológico.

Muchos son los factores que pueden alterar nuestras defensas; unos no dependerán de nosotros, puesto que son factores internos (enfermedades autoinmunes, cambios estacionales, edades extremas de la vida…), pero existen otros factores externos sobre los cuales sí podemos actuar.

Seguro que entre los siguientes ejemplos todos reconocemos al menos un par de enemigos del sistema inmunológico presentes en nuestra vida cotidiana: una alimentación desequilibrada, la cafeína, la contaminación ambiental, el estrés, el sedentarismo, el exceso de ejercicio físico, provocan que nuestro organismo y sistema inmunológico se debilite, facilitando el contagio de infecciones (catarros, gripes, cistitis, etc.) y una mayor duración de las mismas.

La alimentación es un factor muy importante para el sistema inmunológico. Si es inadecuada o insuficiente se produce una caída de las defensas; si es equilibrada, las mantiene en forma o las fortalece. Su Sistema Inmunológico es el Guardaespaldas de su Organismo.

Su sistema inmunológico es un sistema de defensa complicado, interesante y maravilloso que lo mantiene saludable y fuerte, protegiendo su organismo contra factores de estrés del medio ambiente. Sin embargo, no importa lo que haga (o que tan cuidadosamente siga el plan de arriba) en ocasiones su sistema inmunológico es puesto a prueba. Es por eso que necesita un plan de respaldo.

Todos los buenos atletas saben esto. Entrenan duro para que su organismo se mantenga saludable y así poder rendir a su máximo. Pero también cuentan con fisioterapeutas y profesionales de la salud en guardia ya que saben que en ocasiones la suerte cambia.

Por esa razón siempre tienen una estrategia de respaldo en caso de emergencia. En los niños, es recomendable eliminar la comida basura y llevar una alimentación rica en purés de verduras y legumbres, cereales, pescado o carne. También es fundamental el consumo de frutas con un alto contenido en vitaminas A, C y E y una adecuada hidratación”, explica Valter Lombardi del Grupo EuroEspes.

Respecto a la población adulta y anciana, el impacto de las infecciones respiratorias unido a un sistema bajo de defensas o a enfermedades concomitantes pueden producir serias complicaciones. Y si existen problemas de alimentación, muchas veces no bastará con seguir una dieta variada y equilibrada, siendo recomendable la toma de suplementos nutricionales. Lombardi aconseja “en la tercera edad el sistema inmunológico necesita de un aporte regular de proteínas, vitaminas, minerales y probióticos, siendo complicado obtenerlos únicamente a través de la alimentación, por eso el consumo de alimentos a base de extractos marinos, plantas medicinales, vitaminas A, C y E, magnesio, zinc y selenio son una buena opción para asegurarnos de que nuestro sistema inmune tenga todos los elementos necesarios para desempeñar su función”.

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